miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Acercarte a lo que deseas o alejarte de lo que temes?

¿Acercarte a lo que deseas o alejarte de lo que temes? Son dos formas distintas de movernos por la vida, y aunque ambos movimientos pudieran llevarnos en la misma dirección, el primero nos proporciona ilusión y ganas de vivir, mientras que el segundo nos hace sentirnos vulnerables, insignificantes y víctimas.
Que la motivación sea positiva nos hace responsables de nuestro propio itinerario en la vida. El acercamiento es un paso voluntario, con una motivación subyacente, y hacia un objetivo en el horizonte. Hay esperanza.
El alejamiento es la huída, se llega a la supervivencia a través del miedo.  Nos quedamos con lo que nos dejan, y sólo a veces eso es lo que de verdad queremos, muy pocas veces.
Suele resultarnos más fácil saber qué  no queremos, porque en  pocas ocasiones nos permitimos preguntarnos  qué es lo que realmente deseamos.

¿Te has preguntado qué habría en tu lista de “Cosas que realmente quiero”?

miércoles, 7 de agosto de 2013

Un cuentecito sobre las tareas

Hay un librito sobre cuentos de la tradición sufí, recopilados por Idries Shah, y al ojear al azar vine a dar con este cuentecito que os transcribo a continuación y que tiene mucho que ver con la vida atareada de la que siempre me quejo . En él, Nasrudín, el eterno protagonista de las enseñanzas sufíes nos pone de manifiesto con aplastante lógica ese rasgo de incongruencia humana del que nos sentimos a veces tan víctimas.
Camellos y hombres
Nasrudín –le preguntó el vecino- ¿Quién es más inteligente, el camello o el hombre?
El camello –contestó el mulá-, porque lleva cargas pesadas sin quejarse, pero nunca pide una carga adicional. El hombre, por el contrario, atestado de responsabilidades, siempre quiere aumentar sus cargas.