Esto no quiere decir que haya estado con un ataque de nervios, no, es simplemente que mi mente de mono ha estado saltando sin descanso de rama en rama, de posibilidad en posibilidad, de solución en solución…He estado unos días viviendo "hacia afuera".
Mi capacidad de adaptación a las nuevas situaciones parece que requiere unos días más de los que yo creía. Nuevas ocupaciones, nuevas compañías, nuevas rutinas, me exigen una cantidad de energía que me desgasta y me descentra.
Afortunadamente voy adiestrando al mono, y cada vez son más cortos los períodos en los que me alejo de mi centro, y cada vez pierdo menos de vista ese núcleo de paz que permanece iluminado como una humilde velita en algún lugar.
Es como un faro en una noche con niebla, del que solo se vislumbra un leve resplandor. Aunque yo sé que está ahí, para cuando quiera volver. 