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lunes, 5 de marzo de 2012

Desde los hombres primitivos...

Estoy leyendo el  libro de Kinslow “El secreto de la Vida Cuántica”, y hay una idea que me ha “llegado”, me gusta cómo la expresa porque nos hace comprender de una forma verdaderamente sencilla el absurdo de vida que llevamos.
Es algo relacionado con aquello que os contaba en el post Es difícil estar bien cuando se está mal, lo de las dos ramas del sistema nervioso vegetativo y para qué sirve cada una de ellas. Nuestro sistema nervioso está diseñado para permanecer controlado por la rama Parasimpática (funcionamiento normal) salvo emergencias en las que se dispara el S. N. Simpático (mecanismo de lucha o huída).
El problema es que en la actualidad vivimos mas tiempo gobernados por el SN Simpático, porque nos sentimos habitualmente en estado de emergencia,  y el estar funcionando de forma distinta a como deberíamos es fuente de muchos problemas de salud.
 Os transcribo el fragmento del libro. Espero que al Dr. Kinslow no le parezca mal. Quizá  tenga ocasión de preguntárselo personalmente pues iré  a su seminario el día 24 en Madrid. Ya os contaré.
Por si os animáis a ir también, os dejo el enlace con la información.  http://www.curacion-cuantica.es/

Dibujo de  Boris Romero Accinelli

"Nuestros cuerpos-mentes evolucionaron gracias a tensiones a corto plazo como el mal tiempo inesperado, escaramuzas menores con tribus vecinas, y el ocasional ascenso a un árbol alto para no ser devorado por un tigre de dientes afilados. Los cazadores-recolectores prehistóricos sólo trabajaban tres o cuatro días a la semana para conseguir los víveres que permitían la supervivencia. Intercaladas entre esos días de acontecimientos estresantes, había jornadas de  socialización ociosa con otros miembros del clan, paseos a orillas del lago, horas observando el paso de las nubes tendidos boca arriba en el suelo.
Si pudiéramos elegir una palabra que definiera la vida de los seres humanos modernos, tendría que ser “frenética”. ¿Cuando, en la historia documentada, hemos estado tan predispuestos a una actividad tan incesante? Nos estamos volviendo locos. Sesenta o setenta años no es tiempo suficiente para que nuestros nervios, huesos y cerebros se adapten a la creciente actividad y  estrés a los que nos empuja la vida moderna. Nuestros cuerpos-mentes necesitaron generaciones de tranquila evolución para prepararse para la embestida de la vida del siglo 21. Fueron hechos para una existencia más pacífica y contemplativa."

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Quantum Entrainment

Siguiendo con la experiencia que os proponía hace unos días:
¿No es curioso que ese torrente de pensamientos que a veces resulta  irrefrenable se haga de rogar cuando lo esperas?
De verdad funciona. Lo estoy usando por las noches, cuando mi cabeza se suele desbocar, y cabalga cual caballo Takhi por las estepas mongolas, y resulta que la mente se adormece al cabo de tres o cuatro repeticiones.
El objetivo del ejercicio no era éste, claro, el objetivo es “saborear” ese estado que el autor llama conciencia pura aunque sea en milésimas de segundo. Pero a las 3:30 de la mañana, cuando uno está rendido de cansancio, parar el flujo incesante de ideas lo que hace es abrir las puertas al sueño. Bienvenido sea aún como efecto colateral.

El libro de Kinslow ofrece un par de ejercicios más, con grabaciones en mp3 que te puedes descargar de su página. http://www.quantumentrainment.com/downloads.html
Todas estas meditaciones están encaminadas a enseñarnos a manejar ese estado de conciencia pura que para el autor es el potente regenerador que todo lo cura.

Mecaniza una técnica que denomina Quantum Entrainment, y que utiliza con fines curativos, en los mismos términos que el Reiki, es decir, teniendo claro que no es el practicante de la técnica quien cura sino la energía universal, conciencia pura o energía de amor incondicional, como queramos llamarlo.

Es un  texto cortito, conciso y práctico, y las explicaciones son muy didácticas. Por ejemplo, explica la no existencia del tiempo de una forma mucho más clara que Eckhart Tolle, o al menos yo así lo he apreciado, ¡y sabéis que soy ”fan” de Eckhart! Vamos, que a mi me ha gustado.