Es algo relacionado con aquello que os contaba en el post Es difícil estar bien cuando se está mal, lo de las dos ramas del sistema nervioso vegetativo y para qué sirve cada una de ellas. Nuestro sistema nervioso está diseñado para permanecer controlado por la rama Parasimpática (funcionamiento normal) salvo emergencias en las que se dispara el S. N. Simpático (mecanismo de lucha o huída).
El problema es que en la actualidad vivimos mas tiempo gobernados por el SN Simpático, porque nos sentimos habitualmente en estado de emergencia, y el estar funcionando de forma distinta a como deberíamos es fuente de muchos problemas de salud.
El problema es que en la actualidad vivimos mas tiempo gobernados por el SN Simpático, porque nos sentimos habitualmente en estado de emergencia, y el estar funcionando de forma distinta a como deberíamos es fuente de muchos problemas de salud.
Os transcribo el fragmento del libro. Espero que al Dr. Kinslow no le parezca mal. Quizá tenga ocasión de preguntárselo personalmente pues iré a su seminario el día 24 en Madrid. Ya os contaré.
Por si os animáis a ir también, os dejo el enlace con la información. http://www.curacion-cuantica.es/
Por si os animáis a ir también, os dejo el enlace con la información. http://www.curacion-cuantica.es/
| Dibujo de Boris Romero Accinelli |
"Nuestros cuerpos-mentes evolucionaron gracias a tensiones a corto plazo como el mal tiempo inesperado, escaramuzas menores con tribus vecinas, y el ocasional ascenso a un árbol alto para no ser devorado por un tigre de dientes afilados. Los cazadores-recolectores prehistóricos sólo trabajaban tres o cuatro días a la semana para conseguir los víveres que permitían la supervivencia. Intercaladas entre esos días de acontecimientos estresantes, había jornadas de socialización ociosa con otros miembros del clan, paseos a orillas del lago, horas observando el paso de las nubes tendidos boca arriba en el suelo.
Si pudiéramos elegir una palabra que definiera la vida de los seres humanos modernos, tendría que ser “frenética”. ¿Cuando, en la historia documentada, hemos estado tan predispuestos a una actividad tan incesante? Nos estamos volviendo locos. Sesenta o setenta años no es tiempo suficiente para que nuestros nervios, huesos y cerebros se adapten a la creciente actividad y estrés a los que nos empuja la vida moderna. Nuestros cuerpos-mentes necesitaron generaciones de tranquila evolución para prepararse para la embestida de la vida del siglo 21. Fueron hechos para una existencia más pacífica y contemplativa."

