lunes, 4 de marzo de 2013

Inversión de esfuerzos



En estos tiempos en los que muchas personas están haciendo grandes esfuerzos para encontrar trabajo, emprender o reinventarse, es bueno recordar que quien no se rinde acaba llegando.

A veces nos desesperamos al no obtener resultados cuando consideramos que ya hemos hecho lo suficiente. Suficientes entrevistas, suficientes currículums, suficientes cursos…Y puede que tiremos la toalla antes de tiempo.

Dejadme que os cuente  cómo es la vida del  bambú, quizá os sirva como ejemplo de paciencia y como fuente de motivación:

La semilla del bambú convenientemente regada, tarda 7 años en producir un tallo desde su siembra, ahora bien,  una vez comienza a apuntar ese tallo, su desarrollo se produce en  6 semanas, y llega a alcanzar 30m de altura. Prácticamente se puede ver el crecimiento a simple vista, pues crece hasta 1 metro al día.

Durante los 7 años que aparentemente ha estado inactiva ha estado creando una red de raíces, que es lo que le va a permitir  desarrollarse después. Podríamos decir que ha estado haciendo contactos, enviando currículums, dando forma a su proyecto, pidiendo subvenciones, formándose en donde tiene carencias…

Déjate tiempo para crear tu propio sistema de raíces, ten confianza en ti, quizá es necesario que no dejes de regar esa semilla para que veas nacer el brote que esperas.


lunes, 25 de febrero de 2013

Asado de carne sin extremos


Ahora que está en boca de todos la necesidad de revisión de nuestras creencias limitantes, me ha venido a la memoria aquel programa de cocina de Elena Santonja, en el que cada día un artista invitado preparaba  junto a ella una receta mientras charlaban relajadamente.

Recuerdo en concreto  la receta de un asado de carne porque la invitada  de aquel día contó que toda su vida había cortado los extremos de la pieza de carne antes de ponerla en la fuente de barro para hornear, hasta que en cierta ocasión, su hija observando cómo cocinaba, le preguntó por qué había que quitarle los extremos a la pieza. Confesó que en aquel momento sólo supo contestarle que la receta era  de su madre y que siempre lo había hecho así, pero días después, tras preguntarle, ésta le explicó que ella lo cortaba de esa manera porque su bandeja de asar era corta y la pieza no cabía entera. De manera que aquella invitada llevaba toda la vida despreciando los extremos de la pieza a pesar de que su bandeja sí era suficientemente amplia.

¿Cuántos gestos automáticos llevamos a cabo sin cuestionarnos su oportunidad? ¿Cuántas programaciones implantadas desde nuestra infancia siguen dirigiendo nuestra vida? ¿Cuántas de ellas habrán quedado obsoletas y sin embargo seguimos cumpliendo sin revisar su vigencia? ¿A cuántos pedazos de vida estamos cortando sus extremos sin una verdadera necesidad?

Bueno, aquí os dejo un video de animación que ilustra cómo se producen a veces esas carambolas absurdas que gobiernan nuestras vidas sin que sepamos por qué.