martes, 18 de octubre de 2011

¿Somos cocoones?

Dice E. Tolle que “el secreto de la vida está en morir antes de morir y descubrir que no hay muerte.
Cuando nos damos cuenta de que no somos ni nuestro equipo de fútbol ni nuestro puesto de trabajo, ni nuestra nacionalidad, ni nuestro coche.
Cuando reconocemos que ni nuestro lugar de residencia ni nuestra ropa hablan de quien en realidad está dentro de nosotros
Cuando aceptamos que ni siquiera nuestras creencias, nuestra educación o nuestros conocimientos son nuestra esencia última.
 Cuando llegamos a entender que somos algo más y dejamos atrás todo el miedo a perder lo que creíamos ser, entonces es como si muriéramos en lo superficial, como si nos quitáramos la cáscara y comprendiéramos que somos otra cosa, mucho más allá de todo eso. ¿Cómo llamarlo? Energía pura, consciencia pura…
Esta idea me recuerda a aquella película, Cocoon en la que seres de otro planeta usaban una especie de trajes de carne y hueso para poder interactuar con los humanos, aunque su verdadera naturaleza era una luz intensa.  Algo así debemos ser nosotros, y solo  podemos reconocer esa naturaleza cuando nos despojamos de ese traje.

Dice Tolle que no hace falta morir de verdad para llegar a conocer en nosotros mismos esa esencia, pero por si no lo conseguimos, nos consuela diciendo  a mas tardar lo sabrás cuando sientas que la muerte se acerca”.

En fin, que de momento, seguiremos intentandolo

martes, 11 de octubre de 2011

Regreso del futuro

Otra vez he estado fuera, esta vez en el futuro. Futuro inmediato a ratos, y a  largo plazo en otros.
El caso es que cuando estoy en el futuro,  no estoy  presente, y cuando no estoy  presente, las cosas del presente se me desmandan, y así, mientras mis manos colocan las llaves en la puerta de casa, yo estoy en 2013, y claro, desde tan lejos, ¿cómo me voy a acordar de quitarlas de la puerta después de cerrar?
Mi amiga B., que también viaja a través de agujeros negros y aparece en otras dimensiones como yo, colocó una vez su móvil en el lavavajillas. Yo hago cosas menos graciosas, pero igual de descerebradas.
¡Presencia!, Presencia es lo que me hace falta, me digo, y tiro de mis pies que están flotando como un manojo de globos en el cielo azul…
¡Presencia en el presente!