Cuando uno recobra su centro de gravedad, y arriba a tierra después de esa estancia en el mundo puramente exterior, es útil tomar perspectiva; alejarse un poco, entornar los ojos y verse a sí mismo como lo vería un espectador, y observar, como si de una película se tratase, a ese “yo” que ha estado viviendo “como pollo sin cabeza” durante un determinado período de tiempo, (a veces durante toda la vida).
No se trata de juzgarse, no solo no es necesario, sino que sería perjudicial: lo que ha sido, ha sido.
Se trata de separarse, convertirse en el observador, y darse cuenta de que uno ha estado simplemente sobreviviendo, o para ser mas exactos “infraviviendo”.
Ese simple gesto nos permite subir un escalón en nuestra propia madurez, incrementar nuestra consciencia en este mundo, crecer.
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fotografía de Erik Johansson http://alltelleringet.com/ |